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Abrir las ventanas y dejar que la lluvia entre Escribía Raqs Media Collective en un texto hace… Milko Delgado Los cuerpos aprenden a crecer entre aquello que los contiene. Se enredan, se adaptan y se desbordan, porque la vida siempre encuentra cómo exceder aquello que intenta contenerla y florecer incluso allí donde el terreno parece hostil. Hay algo de ese impulso en los cuerpos, lianas y estructuras que recorren Eterno florecer de un cuerpo encantado, primera exposición individual institucional de Milko Delgado. Son formas que parecen estar todavía haciéndose, extendiéndose hacia lugares que no conocemos. Milko construye este mundo desde aquello que tiene cerca. Su experiencia no binaria y cuir, los imaginarios de la cultura popular panameña, el potrero, las cercas y las técnicas aprendidas con las manos se entrelazan para dar forma a un territorio que resulta familiar y extraño a la vez. Desde una práctica autoetnográfica, hace de los márgenes no solo un lugar que se habita, sino una posición desde donde cuestionar aquello que ordena nuestras vidas y abrir espacios para encontrarnos y conectar sensiblemente con otras formas de existir. El alambre atraviesa este territorio de distintas maneras. Se dobla, entrelaza y acumula hasta adquirir formas orgánicas que se ramifican, trepan y se extienden por la exposición. Entre perlas, torsiones y entramados, el alambre remite a los tembleques y al trabajo artesanal, mientras que el alambre de púas conserva el lenguaje de las cercas que delimitan el paisaje cotidiano. En las manos de Milko, aquello que separa un terreno de otro comienza a comportarse de manera distinta. Se enreda, se extiende, ocupa espacio. Lo rígido adquiere la lógica de un tejido y aquello que estaba destinado a delimitar se convierte en soporte para lo que crece. En ese proceso, comienzan a perder estabilidad también ciertas distinciones entre artesanía y arte, ornamento y defensa, naturaleza y artificio. Este gesto de habitar una estructura desde sus límites, tensionarla, apropiarse de ella y abrirla a otras posibilidades atraviesa la práctica de Milko. Transformarla implica también entrar en relación con su resistencia. El alambre de púas lleva inscrita en su propia estructura la posibilidad de herir. Pincha, rasga, se resiste a ser completamente dominado. Sin embargo, trabajarlo exige intimidad y proximidad, acercando el cuerpo a un material concebido para mantener los cuerpos a distancia. Trabajarlo se convierte en una negociación entre cuerpo y materia, un proceso de aprender haciendo, observando y escuchando, de reconocer cuánto ceder, dónde insistir y cuándo seguir las direcciones que abre el propio material. Milko habla de este proceso como una suerte de alquimia. El dolor y la transformación conviven también en Dios bendiga este infierno, donde Milko borda a mano una frase que encierra una paradoja. Si lo divino pudiera bendecirlo todo, ¿podría bendecir también el infierno? El infierno no es aquí uno solo. Puede ser íntimo o colectivo, emocional, territorial o político. Puede estar también en las formas que hemos construido para relacionarnos entre nosotros, con la tierra y con otras formas de vida. Nada de esto tenía una forma predeterminada. La investigación que da forma a la exposición fue encontrando sus propias direcciones a través de distintos espacios y temporalidades. Durante los últimos meses del proceso, Milko trasladó su lugar de trabajo a La Bóveda, haciendo del espacio que hoy alberga la exposición parte del propio proceso de producción. Allí, las obras crecieron en relación con el lugar que terminarían habitando. Probaron otras escalas, se extendieron y respondieron a las particularidades de la sala. Este tiempo sostenido de trabajo abrió espacio para la repetición, el desvío y la contradicción. El conocimiento fue tomando forma en el hacer, mientras los propios materiales abrían caminos que no habían sido previstos de antemano. De ese tiempo emergen las naturalezas extrañas que recorren la exposición. Lianas, cuerpos y estructuras que se ramifican parecen pertenecer simultáneamente a este territorio y a otro todavía desconocido. Hay algo familiar en ellas y, al mismo tiempo, algo que parece haber mutado. Entre estas formas aparece Eterna. Eterna llega a la Tierra y termina capturada por el gobierno panameño. La distancia desde la que observa nuestro mundo vuelve extrañas las categorías con las que separamos, clasificamos y contenemos los cuerpos. Proviene de un lugar donde algunas de las estructuras que aquí asumimos como naturales han dejado de ordenar la existencia de la misma manera. A través de su mirada, aquello que podría parecernos natural o inevitable comienza a revelarse como algo construido y, por lo tanto, capaz de ser de otra manera. Eterna, sin embargo, no llega con un modelo para un mundo perfecto. Su presencia abre un espacio entre aquello que ya existe y aquello que todavía no tiene forma. Tampoco mira a la humanidad únicamente desde el desencanto. Incluso frente a nuestra capacidad de construir infiernos, encuentra algo que le produce ternura. Percibe nuestras incoherencias y también aquello que insiste en permanecer vivo a pesar de ellas, nuestra capacidad de relacionarnos, transformarnos e imaginar de otra manera. Quizás sea precisamente esa contradicción la que hace que todavía valga la pena mirarnos. La ficción abre aquí una distancia desde la cual volver a mirar este mundo. Milko no abandona el potrero, el monte, el alambre ni las experiencias que atraviesan su propio cuerpo para imaginar otro lugar. Los mezcla, los deja mutar. Otro mundo comienza entonces a germinar desde este. El cuerpo encantado del título tampoco designa un único cuerpo. Puede ser Eterna, el cuerpo del artista, los cuerpos cuir y trans, las naturalezas que pueblan su imaginario o las propias esculturas. Son cuerpos que no terminan de fijarse y que, como el alambre entre las manos de Milko, van encontrando su forma mientras crecen. Quizás florecer tenga que ver con eso. No con alcanzar una forma definitiva, sino con conservar la posibilidad de seguir transformándose y exceder las condiciones del presente. Crecer hacia lugares que todavía no conocemos, como esas lianas que comienzan aquí sin saber todavía hasta dónde van a llegar. Milko Delgado (Panamá, 1995) Artista transdisciplinar y activador cultural marica, seropositivo y no binarie. Su práctica explora las relaciones entre cuerpo, territorio y naturaleza a través de la performance, el video, las artes visuales y la mediación cultural y comunitaria, con especial interés en las experiencias cuir y disidentes. Egresade de la Escuela Internacional de Cine y TV (EICTV), su trabajo ha sido presentado en el Whitney Museum of American Art, La Bienal en Resistencia (Guatemala), HIV Science as Art (Múnich), Art World Osaka (Japón) y MAC Panamá. En 2023 recibió el Prince Claus Seed Award y cofundó Panamá Cuir, plataforma dedicada a articular espacios de imaginación, memoria y resistencia en torno a las experiencias LGBTQI+ en Panamá. Su obra forma parte de las colecciones de MAC Panamá, Mercantil, KADIST y Casa Wabi. agradecimientos del artista Gracias a la vida y al planeta Tierra que nos sostienen, a mi familia y amiges, a l♡s que revolvemos la cultura en Panamá, comunidad que me ha tendido la mano durante mis múltiples crisis de salud, en especial a Ana Sofía Camarga, Jade Azevedo, Enrique Jaramillo Barnes, Remedios, Galería Arteconsult, Jaqueline Santiago, Tainá Azeredo, Momo Magallón y Evade. Doy gracias también a MAC Panamá y Mercantil por seguir mi práctica de cerca y porque hacen posible el Premio de Arte Joven, a lxs jurados y asesores del programa y al equipo del museo y montaje en especial a Jenifer Choy, Juan Canela y María Lucia Alemán. Quiero expresar gratitud también al artista Maximilian Gutmair, mi compañero de vida, por convidarme de su cuidado y talentos durante el tiempo de investigación, producción y desde antes. Mucho aprecio también hacia Cine Tamborito y el equipo audiovisual, Susana González-Revilla, Marianne Zambrano, Dactya Silva y Liseth Justavino por sus asistencias. Les quiero mucho. Amén.
Abrir las ventanas y dejar que la lluvia entre
Guarda la fecha: eterno florecer de un cuerpo encantado

Eterno florecer de un cuerpo encantado
10 septiembre 2026 – 28 febrero 2027


























































































































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