Exposición sobre la evolución del arte contemporáneo de Venezuela, c
urada por Tahía Rivero y Emilio Narciso.

El arte de nuestros días se nutre de una fascinante evolución de continuidades y rupturas con las llamadas “bellas artes”. El arte contemporáneo, que empezó bien avanzada la segunda mitad del siglo XX, se ha ido convirtiendo en una plataforma multidisciplinaria y multicultural. Además, no está obligado a transmitir ningún ideal de belleza, como sucedía antes con la pintura académica. Todo el campo de las ideas se ha expandido y esto nos ha llevado a hacernos nuevas preguntas. Como espectadores, nuestra relación con la obra de arte es hoy mucho más activa... y no solo contemplativa. Los artistas trabajan con su propio entorno: lo digieren y estructuran lenguajes diversos relacionados con nuestras experiencias cotidianas, aportando nuevas ideas que cuestionan, desarman o se enfrentan al mundo en que vivimos.

“Referencias cruzadas” surge de la alianza entre el MAC Panamá y Mercantil, a través de su Colección. Esta muestra colectiva ofrece una mirada no lineal del arte en Venezuela desde la década de 1970 hasta la actualidad. Esto permite establecer diálogos que van más allá de la cronología.

Te invitamos a explorar cuatro ejes que abordan temas constantes en el arte venezolano: 1- la ciudad y el paisaje, 2- simbolismos e imaginarios, 3- el entorno natural, 4- el cuerpo, y 5- los bordes de la geometría. Además, se exponen obras creadas en los siglos XVIII y XIX, y en la primera mitad del siglo XX, para que puedas establecer ciertas conexiones no solo con la rica historia del arte venezolano, sino también con el arte regional y más allá.

 

Recorrido a través de la exposición con Emilio Narciso


La Ciudad y el Paisaje

Imagen: Iglesia de La Pastora (detalle), 1853, Camille Pissarro

La ciudad es una configuración de estructuras sociales y territoriales, cuyo escenario primigenio es el espacio natural. Allí coexisten las instituciones del poder político y económico ligadas a la arquitectura, obras civiles, sistemas de transporte, patrones de conducta, el comercio y sistemas culturales. Este tejido de realidades, en constante transformación, fluye y choca con las diversas identidades de aquellos que la habitan.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, Venezuela gozó de una gran prosperidad gracias a su petróleo y adoptó un sistema democrático de gobierno. Algunas ciudades –sobre todo Caracas– se convirtieron en iconos de la modernidad latinoamericana. Sus valles y ríos fueron el soporte para proyectar una ciudad formal cuyo pico de bienestar coincidió con su contraparte: la ciudad informal desarrollada al margen de los núcleos cívicos, históricos, comerciales e industriales. Con el tiempo, ambas ciudades se fueron mezclando hasta provocar el fracaso de la modernidad. Este eje se aproxima a las complejas tramas sociales y urbanas que han explorado los artistas para abrir espacios de reflexión.


Simbolismos e Imaginarios

Imagen: Una disección compartida (detalle), 1979-1989, Roberto Obregón

Los signos y objetos que representan ideas e imaginarios forman parte de la evolución de todas las sociedades. Son una forma de configurar lugares y recorridos a través de los símbolos. Provienen de diversas generaciones e historias colectivas, y a menudo llegan a convertirse en certezas casi inamovibles. Van de lo individual a lo colectivo, encarnando toda una serie de pensamientos que se transmutan en códigos. Estos, a su vez, conforman un lenguaje de imaginarios, condicionando la conducta de personas y grupos.


El Entorno Natural

Imagen: Ávila (fotogramas), 2003, Luis Romero

Desde los tiempos de la Colonia, a Venezuela ─como al resto de Latinoamérica─ se le consideraba una tierra imbuida de gracia. Sus parajes fueron explorados y descritos por aventureros y cronistas de diferentes partes del mundo. El siglo XIX fue testigo de innumerables expediciones científicas provenientes de Europa, que dejaron testimonios –mediante dibujos y grabados– de la opulenta exuberancia natural del territorio. La representación de la naturaleza se convirtió en una línea de investigación fundamental en la historia del arte venezolano, y sigue en desarrollo.

A inicios del siglo XX, la pintura de paisaje al aire libre ─estimulada por el Impresionismo francés de fines del siglo XIX─ se convirtió en uno de los primeros movimientos artísticos e intelectuales que rompieron con el arte académico de la época. A partir de entonces, la experimentación artística del paisaje ha convivido con otras tendencias. Los artistas van modificando sus estrategias estéticas para reflexionar, por una parte, sobre temas históricos y sociopolíticos; y por otra, para escapar hacia la vida elemental y el reencuentro con las formas, los olores, las texturas y todos los matices del universo orgánico.


El Cuerpo

Imagen: Bolero (fotograma), 1994, Sandra Vivas.

El cuerpo humano ha sido objeto de estudio en el arte desde tiempos remotos, en sus aspectos físicos, psicológicos y en las maneras como manifiesta la espiritualidad. En nuestra época, el cuerpo es una estrategia predilecta para investigar el sentido de las identidades culturales, el entorno, la vida y la muerte, las tendencias de género, las transformaciones sociales y la sexualidad, entre otros temas.

Desde la segunda mitad del siglo XX, el cambio de paradigmas en torno a las subjetividades facilitó un giro que permitió a los artistas explorar las posibilidades materiales e inmateriales del cuerpo en un sentido mucho más amplio. Permitió también que el proceso creativo diluyera y subvirtiera la noción de verdad en la representación de la identidad.


Los Bordes de la Geometría

Imagen: 1dmSL003 (De la serie dmSL), fotograma, 2003, Magdalena Fernández

La utopía moderna en Venezuela alcanzó su clímax en la primera mitad de la década de 1950 con una serie de murales abstracto-geométricos en la Ciudad Universitaria de Caracas: el principal campus de estudio de la Universidad Central de Venezuela, declarado patrimonio mundial por la Unesco.
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Para entonces, la “síntesis de las artes” –propuesta ideada por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva– fue acogida por un grupo de artistas que, alentados por las vanguardias europeas, apostaron por contribuir a transformar a Venezuela en una “nación de progreso”, a la par de los grandes países del mundo. Sin embargo, los constantes cambios sociopolíticos debilitaron el hilo de continuidad que sostenía iniciativas de esta naturaleza. La Ciudad Universitaria y otros desarrollos urbanos son los vestigios de aquel esplendor.
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A pesar de todo ello, los artistas que desarrollaron la abstracción geométrica en Venezuela durante el período posterior a la II Guerra Mundial siguieron ampliando sus investigaciones y sellaron un legado que se ha extendido hasta las nuevas generaciones. La geometría se desarrolló junto a corrientes, como el informalismo, los conceptualismos, la nueva figuración y el arte de acción. Esto ha llevado a la creación de propuestas híbridas que han trascendido el mero interés por la forma, el color, la luz, el ritmo, las estructuras, el movimiento o el espacio, y han abierto muchas otras vías de indagación.